viernes, 10 de febrero de 2012

GRANDES PRINCESAS DE LA HISTORIA: Agustina de Aragón

Agustina Raimunda María Zaragoza (o Saragossa) Doménech, «Agustina de Aragón» (Barcelona, bautizada el 6 de marzo de 1786 – Ceuta, 29 de mayo de 1857), fue una heroica defensora de Zaragoza durante los Sitios, en la Guerra de la Independencia Española.

Se discute si Agustina nació en Reus, provincia de Tarragona, o en otros lugares, pero abunda la bibliografía aragonesa reciente que ubica su nacimiento en 1786 en la catalana ciudad de Barcelona, concretamente en el barrio de La Ribera, en la calle de Sombrerers. Hija de Francisco Ramón Zaragoza Labastida y de Raimunda Doménech Gasull, fue bautizada el 6 de marzo de 1786 en la iglesia de Santa María del Mar de Barcelona, contigua a la calle donde nació.

Agustina se casó a los 16 años con Juan Roca Vilaseca, cabo de artillería, el 17 de abril de 1803. Éste participó desde el principio en la Guerra de la Independencia Española, tomando parte en la batalla del Bruc. Los acontecimientos de la guerra los llevaron a él y a Agustina a Zaragoza.

Durante el asedio de Zaragoza, Agustina llevó a cabo la acción heroica que la hizo célebre. Tras haber caído heridos o muertos todos los defensores de la puerta llamada del Portillo, las tropas francesas se aprestaron a tomarla al asalto. La situación era desesperada y entonces Agustina, que formaba parte de un grupo de mujeres que atendía a los numerosos heridos, consiguió disparar un cañón sobre las tropas francesas que corrían sobre la entrada aparentemente indefensa. Los asaltantes franceses, temiendo una emboscada, se batieron en retirada, y nuevos defensores acudieron a tapar el boquete, defendiéndose la ciudad una vez más.

Agustina de Aragón murió en Ceuta, el 29 de mayo de 1857, a los 71 años de edad. Hasta 1870 no fueron trasladados sus restos a Zaragoza, descansando primero en el Pilar y, desde el 14 de junio de 1908, en la capilla de la Anunciación de la Iglesia de Nuestra Señora del Portillo, donde son venerados como los de una gran heroína que con valor y decisión repelió las adversidades y venció al enemigo. Se la considera como uno de los símbolos más representativos de la resistencia española contra los invasores napoleónicos. Esta guerrillera recibió los títulos y condecoraciones de Defensora de Zaragoza y de Recompensa al Valor y al Patriotismo, de orden del general Palafox, y llegó a alcanzar el rango de capitán del ejército.

Fue cantada por Lord Byron en su “Childe Harold”.

jueves, 9 de febrero de 2012

Todos somos cambio

Mi comienzo de cuatrimestre en una palabra: motivación. Incluso el profesor con peor fama me deja embobada cuando habla, me hace reflexionar muchísimo y tomo bastante nota de lo que debatimos. Y ayer dijo algo, una idea que ronda mi cabeza desde hace unos días y sobre la que me apetecía escribir aquí. 

Dijo que todo lo que se hace (hablábamos mas específicamente a nivel político) tiene un carácter social, en el sentido de que todo afecta y es para la sociedad, para los ciudadanos. Y creo que es cierto. Incluso aquellas cosas que no las valoramos como sociales, acaban teniendo un trasfondo social. 

Cualquiera consideraría a los Servicios Sociales, la Educación y la Sanidad como pilares básicos para que exista un Estado de Bienestar, para que la gente disponga, al menos de lo mínimo indispensable para vivir dignamente. Pero quiero que nos detengamos un momento y valoremos hasta que punto realizan un gran trabajo a nivel social los profesionales de estas áreas. 

Los Servicios Sociales, como su nombre indica claramente, son un sector puramente social. Los que nos dedicamos a ello hacemos todo lo posible por aportar a la gente una calidad de vida perdida por cualquier motivo imaginable. No solo somos los que tramitamos ayudas económicas y solicitudes para residencias. Antes de eso, hemos escuchado a la persona, hemos hecho el esfuerzo de ponernos en su lugar, hemos tratado de comprenderles. Sin llegar a ser psicólogos, los trabajadores y trabajadoras sociales tratamos de aliviar el malestar emocional que sienten las personas por su situación, les animamos a hacer un esfuerzo mas por cambiar su vida. Vivimos actualmente una batalla por demostrar que, por encima de la gestión y los papeles, para los trabajadores sociales, están las personas. Nuestro trabajo gira en torno al cambio social. 

Pero no somos los únicos dedicados al cambio social. Los maestros y profesores. Quien vive con pasión la tarea de la enseñanza, sabe que no consiste en entrar, dar la clase y salir, como si nada. Un/a maestro/a o profesor/a, entra al aula, dando los buenos dias, tratando de que sus alumnos responda de la misma manera. Marca unas normas de silencio y respeto durante las explicaciones. Mas tarde, fomenta la participación dejando que sus niños y niñas pregunten o respondan a los planteamientos de la clase. Los docentes trabajan el esfuerzo de sus alumnos y alumnas, mandando tarea para casa cada día. Y muestran comprensión cuando alguno no ha podido hacerlo, o paciencia, cuando algún niño o niña se resiste a trabajar, no sin enseñarles que todo acto tiene una consecuencia, y hay que responsabilizarse de lo que uno hace. Un docente no solo se dedica a enseñar algo tan básico como es leer, escribir o matemáticas básicas. Enseñan a ser personas, a ser humanos, con cada una de las normas que imponen en su aula. En colaboración con las familias, los/as maestro/as y los/as profesores/as hacen que los ciudadanos del día de mañana sean un poco mejores. 

Los médicos. No solo hacen un trabajo magnifico curando a todo paciente que entra en su consulta. Los médicos tienen en su mano hacer algo mas. Se trabaja mucho desde la cura, y bastante menos desde la prevención. Un médico no solo tiene en su mano remediar enfermedades. También tiene la capacidad de evitar que las personas padezcan cualquiera de esas enfermedades. Tiene el poder de fomentar hábitos saludables, mejores formas de alimentarse, mas ganas por practicar algún deporte, puede ofrecer mil un motivos por los cuales la mejor idea es dejar los vicios innecesarios. Si no recuerdo mal, y si me equivoco,mil disculpas, en la medicina tradicional china, el médico que mas dinero gana no es aquel que mas enfermos cura, sino aquellos que tienen a mas pacientes en perfectas condiciones de salud. 

¿Pero solo los trabajadores sociales, los médicos y los maestros fomentan el cambio social? Ni mucho menos. Todos, sin darnos cuenta, fomentamos el cambio social. Cuando un administrativo realiza cualquier trámite, está facilitando que una persona consiga algo. Cuando un arquitecto diseña una casa, está diseñando un techo bajo el cual vivirán personas. Cuando un vendedor ofrece sus productos, facilita a sus clientes objetos o alimentos que pueda necesitar. Cuando un taxista o un conductor de autobuses se desplaza, ayuda a que todas las personas que están detrás sentadas lleguen a su destino. Cuando un barrendero limpia las calles, hace que ese lugar sea un poco mas habitable. 

En un mundo en constante competición, todos vivimos en cooperación. Todos hacemos algo que afecta a otros, y que puede ayudar a que esa otra persona haga mejor o consiga antes lo que quiere. Maldecimos nuestra rutina, pensando que no hacemos mas que conducir de aquí para allá, para plantarnos antes un ordenador y montones de papeles, para dar una clase que puede que aburra mas que sirva a mas de un alumno ( y mas si este alumno se acerca peligrosamente a la adolescencia), para ver planos y planos de edificios. Un día, y otro y otro. Dejemos de ver ordenadores, dejemos de ver papeles y planos, dejemos de ver aquellos que nos aborrece. Veamos personas. 

Propongo una cosa. Cambiemos el mundo. ¿ Típica utopía,no? El cambio es mucho mas sencillo de lo que parece. Cada cosa que hagamos, sea lo que sea, vamos a hacerla con mas ilusión, pasión y entusiasmo que nunca, y pensando que detrás de esa acción,hay un ser humano en el que vamos a provocar una reacción determinada. No importa si somos trabajadores en una oficina, en una empresa, en una pequeña tienda, en grandes almacenes,artistas sobre el escenario o sobre el lienzo, si nos dedicamos al transporte público o a mantener nuestro hogar en pie, que bastante trabajo implica ya. Hagámoslo con alegría.  

Es mas. No limitemos esto a nuestro trabajo. Ampliemos esto a todo lo que hacemos. Si podemos ir con la calle sonriendo,vamos a hacerlo. Si podemos dar los buenos días a todo el que pasa, vamos a hacerlo. Si podemos tener detalles con quienes nos rodean,vamos a hacerlo. Si podemos ser ejemplo, ayudando a alguien, cuidando a nuestra mascota, cuidando el medio ambiente, siendo la muestra mas clara de que aun hay motivos para ser feliz, vamos a hacerlo. Hagamos que nuestro día a día se convierta en ese motor que cambie las cosas. Hagámoslo. 

Recordemos que este mundo, en el que cada día hay mas distancia, en el que cada vez disponemos de menos tiempo para acordarnos de los demás, en el que vemos cada vez mas injusticias que parecen imparables, recordemos que hay seres humanos, que somos todos nosotros, seres humanos con poder y capacidad para darle la vuelta a la tortilla. Solo se necesita tener los ojos bien abiertos, muchas ganas y voluntad y coger la sartén por el mango. No es tan difícil, todo es posible. 

martes, 7 de febrero de 2012

El otro lado de los barrotes

En uno de mis aterrizajes forzosos al mundo real, después de haber estado bastante tiempo con la cabeza entre los apuntes, vi como unos conocidos míos abrían un debate sobre la cadena perpetua. Por lo visto, Rajoy se ha pronunciado sobre el tema. 

A raíz de esto, se me ha ocurrido contaros una anécdota . No pretendo ni crear polémica ni haceros cambiar vuestra forma de pensar sobre esta cuestión. Pero quiero que conozcáis mi propia experiencia, una experiencia que, como mínimo, me hizo ver las cosas de otra manera. 

Cuando comencé la carrera de Trabajo Social, realicé un curso de voluntariado en drogodependencias, ya que era una problemática que me atraía mucho. El último día, voluntarios/as de varias ONGs y asociaciones venían a ofrecer su centro como lugar para hacernos voluntarios/as. Vino un hombre de una organización que yo ya conocía con anterioridad, por haber asistido a un acto benéfico de la misma, y como podía tener contacto con otros voluntarios conocidos, pues decidí entrar allí. 

Se trataba de una organización sin ánimo de lucro, cuyo fin era la inserción sociolaboral de personas que estaban o habían estado en la cárcel. Dicho así, podría dar la sensación de que esas personas podían dar bastante miedo, o como mínimo desconfianza. Pero no. La inmensa mayoría, para empezar, padecían tanto sida como cáncer al mismo tiempo. Su aspecto era notoriamente descuidado, cansado, castigado, por los golpes de la enfermedad y de la vida misma que habían tenido. Muchos tenían un gran historial de consumo de drogas, algo difícil de frenar allí, ya que era una residencia que les permitía entrar y salir cuando tuvieran ratos libres, con lo cual, cada vez que cruzaban la puerta, podían consumir. Se castigaba el consumo dentro de la casa,pero no fuera de ella.Sus modales no eran demasiado buenos, pero hay que tener en cuenta que en la cárcel, el "por favor" y el "gracias" no siempre son eficaces. Como ya he dicho, vivían allí, ya que muchos de ellos ya no tenían donde ir, sus familias habían decidido desentenderse de ellos. Se alojaban allí cuando salían definitivamente de prisión, cuando contaban con algún permiso, o, en el peor de los casos, aunque de los mas comunes, cuando entraban en fase terminal por sus enfermedades y se les concedía el derecho a morir en un lugar mas digno que una celda. 

Todos habían entrado en la cárcel por algún motivo. Pero nadie preguntaba nada. Alguna vez se escuchaba algún comentario sobre los años que habían estado dentro, o alguna vez hablaban sobre algo que habían hecho, pero rara vez la información era completa. Completabas la historia según tu imaginación o conocimientos te lo permitían. Para quienes dedicábamos tiempo a esas personas, eran precisamente eso,personas, seres humanos que en ese momento necesitaban alguna ayuda, sin ir mas allá en los malos actos que hubieran podido cometer. 

Me acuerdo de algunos de ellos, pero en especial me acuerdo de una mujer. La llamaré E. Cuando la conocí, E se encontraba sentada en un sillón, junto a otra voluntaria. Estaba fumando. Fumaba con mucha ansiedad, como si en lugar de ponerse el cigarro en los labios, lo pusiera sobre un aspirador que absorbe todo el tabaco de una sola calada. Se le veía nerviosa, malhumorada. Entre la otra voluntaria y yo intentamos que quisiera hacer algo, jugar a algún juego de mesa o charlar, pero a los pocos minutos se cansó, se levantó y se fue murmurando algo entre dientes. 

Me llamó mucho la atención su vientre. E estaba delgada, pero su tripa estaba muy hinchada. Parecía que estaba embarazada. Pensé en los problemas que padecería el bebé como su madre siguiera fumando de aquella manera. Como si no tuvieran ya bastantes problemas por la situación de aquella mujer. 

Al poco rato, me crucé con otra voluntaria. Me preguntó si ya había conocido a E. Afirmé, y empezó a contarme un poco su historia. E había entrado en la cárcel por pequeños delitos. No habían sido graves, pero eran suficientes para poder entrar en la cárcel. E tenia un problema muy grave con las drogas, era politoxicómana y además, a un nivel totalmente fuera de control. Había entrado en varias ocasiones en centros donde la trataban, pero, o había abandonado, o directamente se había escapado. El único lugar donde lograba controlarse era en prisión, así que lo que hacia era cometer delitos menores para que la encerraran, al menos un tiempo. 

Como habréis podido imaginaros, ese vientre tan abultado no era ningún embarazo. Tiene el vientre tan inflamado por sus hábitos de consumo de drogas. Había consumido tanto a lo largo de su vida, que su hígado había dicho basta y se había inflamado hasta ese punto. 

Se encontraba en la residencia de forma temporal. Su destino la llevaba, una vez mas, a un centro de desintoxicación y deshabituación. El éxito estaba muy en duda, pero había que intentarlo. Iba a ser difícil, muy complicado, ya que, para empezar, al estar en una residencia con una puerta abierta a la calle, en los pocos días que había estado allí, ya había vuelto a consumir, de ahí su ansiedad. Incluso al tomarse la merienda temblaba, derramó algo de leche y le costó quitarle el papel a las magdalenas. 

E era madre. Tenia dos hijos. De hecho, eran el único motivo por el cual aquella pobre mujer aun podia sonreír. En aquellos momentos en los que se encontraba bien y era consciente de su realidad, había manifestado encontrarse feliz por saber que sus hijos estaban con una buena familia que les podía sacar adelante, algo que ella nunca iba a poder hacer. 

Por la noche, volví a casa, y no volví a saber nada de E. Si había llegado bien al centro, si había logrado mejorar algo, si había vuelto a cometer algún delito. No supe nada mas. Pero el poco tiempo que estuve con ella me hizo pensar mucho. 

Cuando vemos la televisión, las personas que salen, que son juzgadas y condenadas, suelen ser personas que han cometido delitos muy graves, personas a las que consideramos el gran mal de nuestra sociedad, no dudamos ni un segundo en juzgarles nosotros mismos y en desearles una vida llena de dolor y desgracias por haber causado tantos daños.

Pero no siempre quien entra en la cárcel es así. Como E, hay muchas personas que entran porque no ser libres es la única forma que tienen de seguir vivos. Hay personas con mucha historia detrás. Sin quitarles la responsabilidad que tenemos todos sobre nuestros propios actos, ya que siempre se puede actuar de otra manera, estas personas han vivido unas determinadas circunstancias que les han podido empujar a hacer determinadas acciones. 

Y os aseguro una cosa. No se ve con los mismos ojos a la persona que entra en la cárcel por el motivo que sea, que a la persona que sale, prácticamente moribunda, que no va nadie a decirle adiós por última vez, y cuya suerte no va mas allá de conseguir una cama en una residencia en la cual poder morir dignamente. 
No justifico, porque es injustificable totalmente, a aquellas personas que han cometido homicidio o asesinato, o que han violado, o han cometido cualquier delito de gravedad considerable. Hablo sobre todo de aquellas personas que cumplen condena por delitos menos graves, pero que su condena les lleva a un fin de enfermedad, marginación y exclusión. 

Si hay algo que me llevo de aquel sitio es el que me haya hecho ver las cosas desde otro punto de vista. Si tienes corazón, por muy realista que seas, por muy a favor que estés de que, si alguien mata o viola, debe pagarlo de por vida perdiendo su libertad, por muy racional que seas y no te dejes llevar fácilmente por tus emociones, sitios así te hacen pensar. Dejar de ver al ladrón para ver al enfermo, afecta a cualquiera. 

No quiero que nadie cambie de opinión. No pretendo que, de repente, os posicionéis todos/as en contra del endurecimiento de las penas. Pero si que quiero que, cuando paséis junto a una cárcel, penséis que allí dentro no solo viven asesinos, violadores y otros muchos grandes delincuentes. También viven personas como E, para las cuales, esas rejas, no son una barrera que les impide disfrutar de la libertad, sino un escudo que les protege de la muerte en vida. 

viernes, 3 de febrero de 2012

GRANDES PRINCESAS DE LA HISTORIA : Cleopatra VII.

Última reina de Egipto, perteneciente a la dinastía de los Lágidas o Ptolomeos (Alejandría, 69 - 30 a. C.). Nació en el año 69 a.C. y murió en el año 30 a.C. Hija de Ptolomeo XII, fue casada con su propio hermano Ptolomeo XIII, con quien heredó el Trono en el año 51 a. C.
El padre de Cleopatra era un hombre más conocido por su corrupción que por su buena gestión en los asuntos de Estado. El Imperio de Roma encontró en Ptolomeo XII un acceso fácil al oro de Egipto. Debido a unos levantamientos populares, Ptolomeo hubo de acudir a Roma, dejando el trono a su esposa, Cleopatra V y a su hija Berenice IV. Un año después, la esposa de Ptolomeo murió y Berenice se quedó sola en el trono. 

Ptolomeo volvió. Consiguió sofocar los altercados, en los cuales estaba involucrado el segundo marido de su hija Berenice, a la que mandó ejecutar en el año 55 a.C. A la muerte de Ptolomeo XII, Cleopatra y su hermano comenzaron a gobernar.

Pronto estallaron los conflictos entre los dos hermanos y esposos, que llevaron al destronamiento de Cleopatra. Los conflictos se debieron a la gran influencia que tuvieron el eunuco Potino, el general Aquilas y el retórico Teodoto sobre Ptolomeo XIII, hombres de poca confianza para Cleopatra. Fue desterrada a Siria, desde donde intentó crear un ejército para recuperar su trono, pero no lo consiguió.

Sin embargo, su suerte cambió al llegar hasta Egipto las luchas civiles de Roma: persiguiendo a su enemigo Pompeyo, Julio César fue a Egipto y tomó partido por Cleopatra en el conflicto con su hermano, ya que Ptolomeo XIII cometió el gran error de asesinar a Pompeyo, creyendo que a Julio César le agradaría, pero las intenciones del gran gobernante de Roma eran totalmente contrarias. Su intención era capturarle con vida, e incluso perdonarle. Además, Cleopatra ya había conseguido seducirle.

Durante la llamada «Guerra Alejandrina» (48-47 a. C.) murieron tanto Pompeyo como Ptolomeo XIII y tuvo lugar el incendio de la legendaria Biblioteca de Alejandría, que se perdió para siempre. El incendio fue provocado al incendiar 72 navíos de guerra egipcios y 50 trirremes romanos, por orden del mismo César, para que no cayeran en manos de los hombres de Aquilas.  

Cleopatra fue repuesta en el Trono por César, que se había convertido en su amante (46 a. C.); y contrajo matrimonio de nuevo con su otro hermano, Ptolomeo XIV, a quien manejó a su antojo. Cleopatra trató de utilizar su influencia sobre César para restablecer la hegemonía de Egipto en el Mediterráneo oriental como aliada de Roma; y el nacimiento de un hijo de ambos -Ptolomeo XV o Cesarión- parecía reforzar esa posibilidad.

Tras el asesinato de César en el 44 a. C., Cleopatra se quedó al mando, junto con su nuevo esposo y también hermano, al que envenenó, sustituyéndolo por su hijo, de tan solo 4 años, nombrado corregente.  

Cleopatra intentó repetir la maniobra seduciendo a su inmediato sucesor, el cónsul Marco Antonio, que por aquel entonces luchaba con Octavio por el poder (36 a. C.). Cleopatra y Antonio impusieron su fuerza en Oriente creando un nuevo reino helenístico capaz de conquistar Armenia en el 34.Marco Antonio tuvo que casarse con Octavia anteriormente, pero también se casó tras la conquista del territorio armenio con Cleopatra, sin repudiar a su primera esposa.

Marco Antonio y Octavio, legitimo heredero de Roma, volvieron a empeorar sus relaciones, enemistad que llevó a Octavio a ganar la batalla naval de Actio, gracias a las habilidades del general Agripa, y al suicidio de Marco Antonio por creer que Cleopatra había muerto, tal como leyó en un falso informe.

Cleopatra, conocedora de su destino, posiblemente siendo esclava de Octavio, decidió quitarse la vida. Hay versiones que dicen que mandó a dos de sus criadas traerle una cesta de fruta con un áspid dentro. Otras versiones dicen que se quitó la vida al conocer la muerte de su esposo. El lugar de su sepultura es todo un misterio. 

jueves, 2 de febrero de 2012

Superación

Ya han pasado dos días desde que terminé los exámenes. Que felicidad...Y mas feliz me hace aun saber mis notas, y comprobar que una vez mas he subido mi media. 

Sacar buenas notas siempre ha sido para mi un aliciente. Me siento muy bien al saber que poco a poco voy mejorando, que el esfuerzo vale tanto la pena. Desde que tengo memoria, siempre me he sentido bien cuando he visto que mis notas eran buenas y cada vez mejores. Ha sido una manera de sentir que cada día conseguía superarme a mi misma. 

Y eso que siempre he tenido a gente alrededor diciéndome: 

"Mujer, no hace falta que te esfuerces tanto, si vas a aprobar. Además, si a la universidad, por ser discapacitada, vas a entrar con un 5" 

En primer lugar, nunca me ha gustado utilizar mi silla de ruedas como excusa o como ventaja ante nadie. Si se me aplica alguna ayuda para eliminar una situación de desigualdad hacia el resto de mis compañeros, de acuerdo. Pero el hecho de ser ayudada cuando no lo requería, posicionándome así por delante de otros, con los cuales no tengo ninguna diferencia, ya no me ha parecido tan justo. A nivel académico, tengo la misma capacidad que el resto de los alumnos, puedo y debo hacer el mismo esfuerzo para sacar adelante mis estudios y sacar iguales resultados que ellos. 

En segundo lugar, y en relación con lo que acabo de seguir, posiblemente mi opinión se base en lo siguiente. Recuerdo, durante prácticamente toda primaria y secundaria, encontrarme con compañeros que tenían problemas reales para seguir el ritmo de clase. No tenían ningún tipo de discapacidad, sin embargo, requerían de apoyos para poder avanzar. Al no ser personas discapacitadas, determinadas ayudas no les llegaban,teniendo que conformarse, las más de las veces, con su único esfuerzo y sus ganas por seguir adelante. Siempre me he preguntado, ¿por qué yo, que puedo sacar lo mismo que cualquier esforzándome, recibo ayudas, y quienes no pueden,por no tener una discapacidad,no son ayudados? Una silla de ruedas, que se puede relacionar con una situación de desigualdad, no lo estaba siendo. Sin embargo, las dificultades invisibles de mis compañeros y compañeras pasan desapercibidas y jamás tuvieron excesiva repercusión en cuanto a ayudas o refuerzos para que pudieran lograr sus metas. 

Creo que hacer lo que hago sin tratar de hacerlo mejor cada vez no tendría sentido. Ya no solo los estudios, todo lo demás también. Cierto es, que mis resultados académicos siempre han sido importantes para mi, bien por la influencia de mis padres, bien por el gusto y el placer que me da estudiar algo que me apasiona, como es el Trabajo Social. Pero, por ejemplo, el deporte, también me motiva y me ayuda a superarme día a día. Aunque tenga otras muchas ventajas, como los valores que transmite, los amigos que ganas o los lugares que conoces gracias a los viajes de competición en competición, poder lanzarme a la piscina y ver, poco a poco, que voy logrando mejores resultados, que el cronómetro cada vez marca menos tiempo y que mi técnica y mi sensación en el agua es mejor año tras año, me empuja a seguir nadando. 

Quizá, donde mas me ha costado darme cuenta de lo motivador que resulta la superación de uno/a mismo/a, es el la cuestión de la autonomía y la independencia. Reconozco que por simple pereza, hay cuestiones de mi día a día que he dejado muy de lado hasta que me ha afectado lo suficiente como para dolerme. No poder salir hasta determinada hora porque tenia que sondarme, o no poderme quedar sola en casa, eran cosas que, hasta que no las viví con una determinada edad, no eran importantes para mi. No me dolió hasta que quise hacerlo y no pude. Me tocó aprender a la fuerza. Pero ha valido la pena, ahora que lo he conseguido. Y me siento cada vez mejor sabiendo que cada día dependo menos de otros y mas de mi misma. 

Y bueno, como no, también está el intento de ser cada día mejor persona. Mas generosa, mas paciente, mas empática. La superación está en muchos aspectos de nuestras vidas, por no decir en cada cosa que hagamos a diario. 

Me llama la atención aquellas personas, algunas de no tan avanzada edad, que dicen aquello tan típico de: 

"Con mi edad, siendo toda la vida así, ya no vale la pena que cambie. Soy demasiado mayor y llevo demasiado tiempo haciendo las cosas de esta manera" 

¿Superarse a si mismo/a es una cuestión de edad? ¿ Tenemos un límite que nos impide ser mejores cada día? ¿ O es tan solo una excusa para refugiarnos en la comodidad y dejar de buscarnos complicaciones? Considero que toda aquella persona que desee ser un poco mejor el día de mañana, está a tiempo de hacerlo. Además, aunque al principio cueste, a la larga siempre se logran resultados visibles, ya no solo para uno/a mismo/a, la gente que nos rodea lo notará también. 

Claro está que nunca llegaremos a la perfección, meta imposible de alcanzar por ser inexistente, pero siempre podemos sentirnos mas realizados y completos al hacer todo aquello que nunca habíamos hecho, y hacerles mas agradable la vida a los demás. Todo es cuestión de ponerse manos a la obra.